de gran canaria, el rincón del fumador

de gran canaria, el rincón del fumador

Si se siguen los dictados de este mundo, alabar las cavas de puros de Gran Canaria sería como decir que los tenderos de barrio son mucho mejores que las grandes superficies. Afortunadamente, aquí no seguimos esa lógica y ya sabemos que en ocasiones los mejores cigarros no son los que uno busca, sino los que encuentra. Y eso es lo que pasa en las cavas de Canarias. Ya se hablará del experimento de Casa del Habano que, situada junto a la casa de Galdós, no duró más que unos meses pero a la que tenemos especial cariño por haber estado en uno de los barrios más bonitos de nuestras islas y por haber comprado allí los primeros Trinidad que fumamos  –y los mejores– unos Robusto Extra que sabían a chocolate. También habrá de hablarse inevitablemente de la cava de El Corte Inglés, lo mejor y lo peor, todo ello a la vez. Y desde luego que de Big Ben, otra memorable cava canaria.

Ahora hablaremos del Rincón del Fumador, plantado no lejos de Mesa y López y cerca del puerto donde los turistas bajan ansiosos por llevarse cualquier cigarro cubano al precio de ganga que tienen en estas fronteras. El Rincón del Fumador no muestra la exuberancia de un estanco luxemburgués y desde luego que no parece preocuparles. No es esta la latitud en la que los comerciantes despiertan por las noches con el presentimiento de una rotura de stock. A cambio uno puede encontrarse un estanco que tiene siempre la puerta abierta a la calle no porque te invite a entrar sino porque allí nunca hace frío y el estado natural es el de la hospitalidad. Abren a mediodía y siempre uno es recibido con una cordialidad que no se enseña en una escuela de negocios porque es un biotipo.

La cava está surtida, fundamentalmente, por lo mejor del producto autóctono. Solo unos pocos de los cigarros se venden por unidades, pero eso no es problema habida cuenta de los precios más que razonables de estos puros. Una de las esquinas se dedica a los habanos: no hay muchas cajas y antes de que se les pregunte por la carestía se arrancan a hablar de problemas de distribución y de desacuerdos con el proveedor. Y ese es un problema endémico insular. Siempre –desde hace tres años al menos– están a punto de ser resueltos. La consecuencia es que sólo le quedan 15 o 20 cajas de habanos. Y son cajas que suelen volar. Cuando venden mucho un día, reciben más cajas al siguiente porque son objetos de una providencia que vela y protege estos estancos. Cada vez que uno va se encuentra con algo distinto. Puede haber –y forma parte de la sorpresa– habanos que no se encuentran en la península –unas panetelas de Por Larrañaga o unos Punch del mercado británico.

Y entonces uno fuma de lo que haya, como cuando se va a comer a casa de un familiar. Allí abren las cajas, te cuentan lo que les ha llegado recientemente, lo que les llegará. Hablan de las ventas y de quién les ha comprado ese día hasta el punto de que no podemos evitar imaginarnos cómo seremos descritos cuando nos vayamos. Nunca he visto ediciones regionales ni limitadas. Suelen tener cajas de puros poco vistos como Guantanamera, Belinda o Juan López. En realidad comprar puros en Canarias es como salirse del tiempo. Siempre te regalan algún puro autóctono. Te cobran poco. Te dan la mano. Y uno sale más humanizado con algo que no sabía que iba a comprar.

Rincón del Fumador

C/ Albareda, 23

35008-Las Palmas de Gran Canaria

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